Elegir una plegaria para recordar y acompañar

El Catecismo católico entiende el purgatorio como purificación final de quienes mueren en amistad con Dios, no como un espacio intermedio entre cielo e infierno. La oración por los difuntos pertenece a esa tradición; aquí no se afirma que ciertos días o repeticiones hagan una plegaria más poderosa. Catecismo, 1030–1032.

La entrada 9 es una adaptación editorial identificada. La primera reúne varias partes y abrevia el padrenuestro; no equivale a un oficio de exequias completo. Los botones copian cada texto con su atribución, dejando fuera las instrucciones.

1. Responsorio y súplica por una persona fallecida

Versión recibida · autor o edición no identificados · corrección editorial documentada

Selección de versículos, responsorio y súplicas; no es un oficio de exequias completo. Se conserva el padrenuestro abreviado sin inventar una continuación. El pasaje exilio se corrige por una invocación de ayuda, atestiguada en el cantoral de la Parroquia de la Santa Cruz, p. 19. Venid es ajuste editorial al tratamiento de vosotros del archivo; se consultó la extracción textual del PDF, sin verificación visual de esa página.

1 selección

Yo soy la resurrección y la vida –dice el Señor–; quien cree en Mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí no morirá eternamente. (cfr. Juan 11, 25-26)

Venid en su ayuda, Santos de Dios; salid a su encuentro, Ángeles del Señor.

Recibid su alma, y presentadla ante el Altísimo.

Cristo que te llamó, te reciba y los Ángeles te conduzcan al regazo de Abraham.

Recibid su alma y presentadla ante el Altísimo.

Concédele, Señor, el descanso eterno y brille para él (ella) la luz eterna.

Recibid su alma y presentadla ante el Altísimo.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad, Señor, ten piedad.

Padre nuestro…

Libra, Señor, su alma.

De las penas del infierno.

Descanse en paz.

Amén.

Señor, escucha nuestra oración.

Y llegue a ti nuestro clamor.

El Señor esté con vosotros.

Y con tu espíritu.

Oremos: Oh Dios, que concedes el perdón y quieres la salvación de los hombres: te rogamos que, por la intercesión de la Santísima Virgen María y de todos los Santos, concedas la bienaventuranza de tu hijo (hija), a quien llamaste de este mundo. No le (la) abandones en manos del enemigo, ni te olvides de él (ella) para siempre; sino recíbelo (la) con tus santos Ángeles en el Cielo, su patria definitiva. Y porque creyó y esperó en ti, concédele para siempre las alegrías del Cielo.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Concédele, Señor, el descanso eterno.

Y brille para él (ella) la luz eterna.

Descanse en paz. Amén.

Fuente de referencia: Consultar documento.

2. Encomendación del alma

Versión recibida · autor o edición no identificados

Encomendación recibida, de edición no identificada. Sus afirmaciones sobre la fe del difunto pertenecen a esta redacción y pueden no describir a cualquier persona fallecida.

1 selección

Señor, te encomendamos el alma de tu siervo(a)… [nombre de la persona fallecida] y te suplicamos, Salvador del mundo, que no le niegues la entrada en el regazo de piedad, ya que por ella bajaste misericordiosamente del magno cielo a la tierra.

Reconócela, Señor, como criatura tuya; no creada por dioses extraños, sino por ti, único Dios vivo y verdadero, porque no hay otro Dios fuera de Ti ni nadie que produzca tus obras.

Haz que su alma se encuentre repleta de tu presencia y perdona sus pecados pasados, sus excesos a que la llevó el ímpetu o ardor de la concupiscencia.

Porque, aunque haya pecado, jamás negó al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo; antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró fielmente al Dios que lo hizo todo. Amén.

Indicación de recitación: Sustituye el espacio entre corchetes por el nombre correspondiente.

3. Por nuestros seres queridos

Versión recibida · autor o edición no identificados

Plegaria sobre el amor y la esperanza más allá de la muerte. No se ha confirmado el autor ni el traductor de esta versión española; no se añade una atribución por semejanza con textos difundidos.

1 selección

Dios, te los llevaste, ahora están a tu lado, viven junto a ti felizmente.

Tú nunca los perdiste al darlos a nosotros, y nosotros tampoco los perdemos cuando regresan a ti.

Oh Amante de Almas, tú no das como el mundo da. Tú que no quitas lo que has dado, todo lo que es tuyo también es nuestro y tú eres nuestro.

Así pues, la vida es eterna, el amor es inmortal; la muerte no es más que horizonte, y el horizonte no más que límite de nuestra visión.

Hijo de Dios, permite que miremos con luz más clara; acércanos a ti para sentirnos calmados y felices al vernos cerca de ti y de nuestros queridos seres que están contigo.

Y mientras preparas un lugar para nosotros, prepáranos a nosotros también para esa tierra feliz, porque donde estés, estemos nosotros también. Amén.

4. Consuelo ante la pérdida

Versión recibida · autor o edición no identificados

Petición de consuelo que reconoce las lágrimas y el dolor. Se conserva la voz religiosa del original sin presentar una forma o un plazo obligatorio para vivir el duelo.

1 selección

Jesús, eres el único consuelo en las horas más tristes y amargas del dolor por una pérdida.

Eres único sostén en el vacío que la muerte causa entre aquellos que nos quedamos, esperamos y lloramos.

Tú, Señor, a quien los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos.

Tú, oh Jesús y Salvador de tantas y tantas almas, tú te compadeces del luto nuestro, escuchas nuestro llanto y nos das tu consuelo.

Las lágrimas derramadas por la pérdida de… [nombre de la persona fallecida] son en tributo por su alma, su vida, su bondad y todo el amor que nos dio.

Se fue por un tiempo nuestro amado ser y te pido que lo tengas en tu Gloria Santa, que le hagas entender lo que haya que entender, que le perdones lo que haya hecho antes y que nos cuide desde tu Paraíso. Amén.

Indicación de recitación: Sustituye el espacio entre corchetes por el nombre correspondiente.

5. Por la paz de los difuntos

Versión recibida · autor o edición no identificados

Meditación de esperanza sobre el descanso de quienes han muerto. Expresa una creencia; no se presenta como comprobación del destino de una persona concreta.

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Aquellos que se fueron al lugar de la dicha encontrarán el descanso anhelado y la felicidad tan buscada en vida. Solo en el paraíso que nuestro Padre ha preparado para nosotros, podrán disfrutar en abundancia.

Aquellos que se han adelantado a la morada de Jesús, podrán conocer el mayor amor que existe y serán uno con el amor.

Aquellos que han regresado a la casa del Señor, verán la luz de tan cerca que serán luz para los que esperamos aquí en la tierra.

6. Invocación a Gabriel

Versión recibida · autor o edición no identificados

Esta invocación llama a Gabriel «ángel de la muerte». La fuente católica citada lo presenta como mensajero de la encarnación y no respalda esa denominación. No es una fórmula católica oficial ni una oración específicamente dedicada a un niño.

Consultar testimonio de referencia

1 selección

Gabriel, Santo Ángel de la Muerte al Mundo y de la Vida a la Luz, te entrego a [nombre de la persona fallecida] que ha muerto. Tómalo(a) entre tus brazos y cúbrelo(a) con tus brillantes alas, libera su alma y condúcelo a través de las aguas en calma hacia la Luz. Bendito Ángel, borra de su memoria nuestras lágrimas y permite que nuestro amor por él (ella) siempre lo acompañe.

Indicación de recitación: Sustituye el espacio entre corchetes por el nombre correspondiente.

7. A san Judas Tadeo en el duelo

Versión recibida · autor o edición no identificados

Plegaria devocional para quien está de duelo. No se ha acreditado la afirmación de que Judas Tadeo presenció la muerte de Jesús. Se conserva señalada, sin convertirla en una afirmación histórica editorial; el texto tampoco es exclusivamente infantil.

1 selección

San Judas Tadeo, Apóstol y fiel compañero de nuestro Señor Jesucristo.

Tú que presenciaste la muerte de nuestro Señor y compartiste con María Santísima y los Apóstoles el dolor y la soledad que embarga los corazones al ausentarse un ser tan querido, atiéndeme en este momento de tribulación.

Bríndame la tranquilidad necesaria para superar este momento de tristeza y desolación, dame fuerzas para que mis oraciones y mis ruegos lleguen a Dios en favor de… [nombre de la persona fallecida].

Sálvame de la tristeza y guíame en este mundo a fin de seguir adelante, sin descuidar a mi familia, ni a mí mismo.

Guía, Santo Apóstol a… [nombre de la persona fallecida] al encuentro con nuestro Padre Celestial. Aboga por él con tus oraciones e intercede a fin de que descanse en paz aquí en la tierra y de Dios goce en el cielo. Amén.

Indicación de recitación: Sustituye el espacio entre corchetes por el nombre correspondiente.

8. Recuerdo de un niño o una niña

Versión recibida · autor o edición no identificados

Las imágenes de ángel, querubín y luz funcionan como lenguaje afectivo de esta versión. No se afirma que una persona fallecida se transforme literalmente en un ángel. El texto menciona el bautismo y conserva esa circunstancia particular.

1 selección

El pequeño ángel que se ha ido de prisa, está a tu lado y nos espera en tu Corazón.

Estaremos juntos al lado tuyo, en ti, en tu Gloria, Señor.

El pequeño querubín que se ha adelantado se llama… [nombre del niño o de la niña] y desde el cielo ha colocado en una nube, el bello nombre con el que lo aceptaste en su bautizo.

Lo has recibido a tu lado, lo amaste desde que le otorgaste el don de la vida.

Él (ella) nos enseñó mucho aunque su camino en la tierra haya sido breve, nunca fue débil pues confió siempre en ti, Señor.

Fue llevado a tu Santa Morada, y desde ahí nos ilumina con su luz.

Desde el cielo escuchamos su canto cual bello ángel, desde allá nos mira, nos protege y nos muestra el camino del amor.

Tenlo en tu Gloria, oh Padre, y que entre tus brazos sienta toda la paz que merece.

Y que nosotros lo sigamos sintiendo en todos los atardeceres, en la brisa, la mañana tibia y la noche fresca llena de ilusión.

Que lo sintamos en todo a nuestro alrededor pues será ya uno solo contigo para siempre, Señor.

Indicación de recitación: Sustituye el espacio entre corchetes por el nombre correspondiente.

9. A María por un hijo fallecido

Adaptación editorial

Petición a María que da lugar al dolor, al acompañamiento y al cuidado de quienes siguen viviendo tras la muerte de un hijo.

1 selección

Virgen María, Madre que conoces el dolor: te confío el recuerdo de mi hijo o hija, a quien amo y extraño.

No siempre encuentro palabras para lo que siento. Acompáñame en mis lágrimas y en los días de silencio, sin exigirme que deje de sentir esta ausencia.

Pido a Dios que le acoja en su paz. Ayúdame a conservar el amor que compartimos y a recibir el apoyo de quienes están cerca.

Dame fortaleza para cuidar de mí y de quienes siguen a mi lado, y para continuar viviendo sin olvidar. Gracias por acompañarme en este camino. Amén.

10. Petición por el descanso eterno

Versión recibida · autor o edición no identificados

Petición por quienes han muerto dentro de la tradición católica. No se determina aquí que una persona concreta esté en el purgatorio ni se promete un resultado por recitarla.

Consultar testimonio de referencia

1 selección

Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio. Oh Jesús, que amaste a los tuyos con gran predilección, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concede a aquellos que tú te has llevado de nuestro hogar el gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor.

Concédeles, Señor, el descanso eterno y que les ilumine tu luz perpetua. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Indicación de recitación: El archivo propone empezar por esta petición antes de las siguientes; no se acredita una secuencia litúrgica oficial.

11. Credo niceno-constantinopolitano

Credo niceno-constantinopolitano · versión recibida

Profesión de fe niceno-constantinopolitana, no una plegaria exclusiva por difuntos. Coincide ampliamente con la entrada 8 de Oraciones religiosas. Cinco repeticiones no equivalen a cinco ejemplos.

Consultar testimonio de referencia

1 selección

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Indicación de recitación: El archivo recomienda repetir el credo cinco veces. Se conserva esa indicación como práctica recibida, sin prometer mayor eficacia ni contar cinco piezas.

12. La Salve

Oración común · variante recibida

Antífona mariana con invocación final, en la variante recibida. No es exclusiva del duelo y su edición concreta está pendiente de identificar.

Consultar testimonio de referencia

1 selección

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.

A ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Señora Abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Indicación de recitación: El archivo indica recitar esta pieza una vez.

13. Avemaría

Oración común · variante recibida

Oración mariana común, en la versión del archivo. Su presencia en esta secuencia no constituye un texto nuevo o exclusivo para difuntos.

Consultar testimonio de referencia

1 selección

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Indicación de recitación: El archivo indica recitar esta pieza una vez.

14. Gloria al Padre

Oración común · variante recibida

Doxología trinitaria común. Se conserva una sola vez; las repeticiones no añaden unidades al inventario.

Consultar testimonio de referencia

1 selección

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Indicación de recitación: El archivo indica recitar esta pieza una vez.

15. Réquiem: petición breve de descanso

Oración común · variante recibida

Petición breve de descanso, en la redacción recibida. Comparte su motivo y parte de su formulación con la entrada 10 y el cierre de la 1; no es una misa de réquiem completa.

Consultar testimonio de referencia

1 selección

Dales el descanso eterno y que la luz perpetua brille sobre ellos. Que descansen en paz. Amén.

Indicación de recitación: El archivo indica recitar esta pieza una vez.

Imagen de la colección

Familia junto a una sepultura, acompañada de una petición por una persona fallecida.
Imagen con una petición de cuidado y recuerdo expresada desde la fe.

Fórmulas compartidas y otras colecciones

El credo de la entrada 11 también figura como entrada 8 en Oraciones religiosas. El avemaría, el gloria y la petición de descanso son fórmulas comunes: su repetición no crea nuevos textos únicos. Para acompañar a quienes siguen en el hogar están las oraciones por la familia.