Ejemplo de editorial periodístico
Una postura del medio ante una tarifa municipal
Un solo editorial completo. El primer párrafo sitúa el supuesto y fija la postura. Los siguientes desarrollan razones, contemplan una objeción y precisan una propuesta. El cierre reafirma la posición institucional. La nota de ficción y autoría acompaña siempre al texto copiado.
Quién habla en un editorial
La postura pertenece al medio. Expresiones como este periódico o nuestra posición hacen visible esa responsabilidad en el modelo, aunque un editorial también puede redactarse sin usar nosotros. El pronombre, por sí solo, no determina el género.
FundéuRAE distingue el editorial periodístico de la empresa editorial: el primero es un texto de opinión del medio y suele publicarse sin una firma personal. La ausencia de firma no basta para reconocerlo; también hay noticias sin firma individual. Conviene mirar la sección, la presentación y quién asume la valoración.
Un editorial puede tratar educación, cultura, economía o asuntos de la comunidad. No se limita a la política partidista. Su postura ayuda a conocer la orientación del medio sobre el asunto tratado, pero un texto aislado no permite resumir todas sus posiciones.
Cómo construir la postura y el cierre
Empieza por delimitar el asunto y formular una posición que el lector pueda reconocer. Desarrolla las razones que la sostienen, considera una objeción relevante y termina con una conclusión coherente. Esta secuencia es una guía de escritura, no una plantilla obligatoria de párrafos.
En el modelo, la postura es aplazar la aprobación hasta explicar el cambio y debatir sus efectos. Las razones son la necesidad de conocer los costes y de examinar el impacto del pago. La objeción señala el riesgo de retrasar una decisión necesaria; la respuesta propone un calendario acotado. El cierre vuelve a la exigencia de justificar y responder por la decisión.
Evita que el último párrafo introduzca una tesis distinta. Puede condensar el juicio, proponer una medida o señalar qué debería ocurrir después. No necesita una frase grandilocuente ni una orden tajante para resultar claro.
Separar hechos, supuestos y valoraciones
En un editorial real, verifica la medida comentada y los datos que uses para argumentar. Distingue una decisión aprobada de una propuesta y atribuye las cifras a una fuente identificable. Tener una postura no convierte una conjetura en un hecho.
Este ejercicio declara un supuesto ficticio y no aporta cifras reales ni atribuye actuaciones a un ayuntamiento existente. Si lo adaptas a un caso real, sustituye ese marco por información comprobada. Las peticiones del modelo expresan una preferencia editorial; no describen obligaciones legales ni recomendaciones financieras.
La crítica puede ser firme sin descalificar a quienes discrepan. Explica qué argumento rechazas y por qué; llamar alarmistas a los afectados no sustituye el examen de sus razones.
Editorial y artículo de opinión firmado
La diferencia principal es la responsabilidad de la postura. El editorial habla en nombre del medio; el artículo de opinión firmado presenta la perspectiva de quien lo suscribe. Ambos pueden defender una tesis, emplear argumentos y proponer soluciones.
Publicar a un articulista no implica que el medio comparta cada una de sus opiniones. Como ejemplo de práctica editorial, la defensora del lector de EL PAÍS explica que el diario publica textos contrarios a su propia línea. Esa distinción ayuda a leer la firma y la sección sin atribuir automáticamente todas las opiniones a la dirección.
En un trabajo escolar, indica si estás ensayando la voz de un medio ficticio. No atribuyas el ejercicio a un periódico real ni presentes la ausencia de firma del modelo como ausencia de autoría.
La columna firmada permite trabajar una voz personal que se mantiene de una entrega a otra. Ver una columna completa →
